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Pequeño
río de la Serranía de Ronda, Río Chuelo
(dicen los lugareños) o de las Zúas, con caudal
permanente que al salvar un fuerte desnivel forma 4 cascadas.
El aporte de agua regular del acuífero que lo alimenta
permite todo el año la posibilidad de hacer estos rápeles
acuáticos. El agua es fresca al principio
del recorrido, lo cual se agradece.
No es un cañón ni un barranco encajado, sino
más bien un arroyo con un importante caudal, que nos
permite salirnos del cauce en cualquier momento.
De las cuatro cascadas, tan solo la segunda presenta dificultades.
Es una cascada vertical de unos 10 metros con un pasamanos
de acceso a la cabecera, desde la que el agua casi a plomo.
En su base hay una oquedad, a la izquierda de la lámina
de agua que nos permite salirnos de la corriente, aunque es
más divertido bajar por ella o incluso dejarse arrastrar
por el caudal, sin nos liberamos de la cuerda.
En el primero de los saltos de agua puede hacerse un rapel
sencillo, con el agua hasta las rodillas, para acabar en una
pequeña poza con muy poca profundidad. Los otros dos
saltos de agua son rapelables o destrepables. En los tres
podemos dejarnos arrastrar por la corriente, desde el lugar
adecuado.
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